EMOCIONES

LAS EMOCIONES

Para gestionar las emociones primero hay que saber lo básico sobre ellas, hay que conocerlas y entender para qué sirven y cuáles son sus características.
Las emociones son una parte fundamental de las personas, no podemos evitarlas, pero sí que podemos aprender a gestionarlas.

¿Qué es una emoción?

La emoción es una reacción que se produce en nosotros mismos ante los cambios que se dan en las situaciones que se nos presentan.

Tienen unas funciones generales, es decir, nos sirven para algo.

Las emociones son útiles ya que ponen en marcha cambios en nuestro organismo y nos preparan para actuar, por eso tienen una función importante de adaptación y supervivencia. Por ejemplo, si vemos que un perro se avalanza sobre nosotros ladrando con intención de mordernos la mayoría de nosotros nos asustaríamos,el corazón se aceleraría y los músculos se tensarían. En este caso, esta reacción nos permite poner en marcha respuestas de huída o defensa, lo que favorece nuestra supervivencia.

Por otro lado nos permiten comunicarnos con los demás, mediante las expresiones faciales que las acompañan, cuando veis a alguna persona conocida llorando, o con cara triste, ¿no os acercáis a ella para ver qué le pasa?, y no es necesario que nos llamen o pidan ayuda, simplemente viendo su expresión facial nos damos cuenta, por lo tanto las emociones tienen una función de comunicación social.

Por último las emociones nos mueven y motivan hacia nuestros objetivos. Depende de la emoción que sintamos estaremos más motivados o no por realizar alguna actividad. Por ejemplo, cuando estamos tristes la motivación es muy baja, por lo menos para actuar, pero sí nos motiva para reflexionar y pensar sobre lo que ha sucedido, sin embargo cuando estamos contentos realizamos las actividades más motivados.

Tipos de emociones:

Las emociones podrían dividirse en dos tipos, las emociones primarias y las emociones secundarias.

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Emociones primarias: alegría, tristeza, ira, asco, sorpresa y miedo. Se caracterizan porque son universales, es decir, son reconocidas por todo el mundo y en diversas culturas, y son innatas, ya que nos acompañan desde siempre.

Por otro lado tienen unos rasgos faciales característicos, que todo el mundo puede reconocer.

Emociones secundarias: son emociones más complejas, mezcla en muchos casos de las emociones primarias, por ejemplo los celos, la vergüenza, culpa, ansiedad o el orgullo.

No hay emociones buenas o malas, todas sirven para algo. Pero hay emociones que, al experimentarse de forma muy intensa, durante mucho tiempo o con mucha frecuencia, pueden ser negativas para la salud, como por ejemplo la ira, la tristeza o el miedo.

En estos casos necesitaríamos aprender a gestionarlas.

photo credit: José Carlos Cortizo Pérez DSCF5674 via photopin (license)